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La Rendición: Una puerta a la Sanación

Los últimos años he compartido con personas de todo el mundo donde una y otra vez la vida me ha señalado la Rendición como una energía y frecuencia de un buen vivir. Es por ello que quiero compartir el sentido de estas simples palabras que vienen desde un lugar honesto de mi corazón.

Al comienzo la rendición la comprendí intelectualmente y lo experimenté sobre todo en mi experiencia como inmigrante, de vivir la rendición ante todo lo que NO tenía control. O mi experiencia con la muerte de mis seres amados que había despedido en Chile como mi padre.

Sin embargo, era solo el comiendo de un camino lleno de matices, colores y niveles de más y más rendición.

¿Qué es la rendición? y ¿Qué es la Sanación? Serán las preguntas vertebrales de todo el mensaje de hoy.

La rendición como un acto de entrega y confianza, está rodeado de resistencias y miedos, muchos de los cuales son heredados o culturales, que impiden la sana experiencia de ser pequeños ante la grandeza de la vida.

Resistencias o Miedos como:

Fracaso
La creencia automática que emerge ante la posibilidad de rendirse, se piensa y cree que rendirse es perder, fracasar ante las posibilidades de seguir intentándolo una y otra vez. La mirada de fracasar, de no cumplir nuestras propias expectativas, son tan altas y severas, que con una fuerza inconsciente y antigua colosal, va en contra de todo acto de rendición para evitar sentir el fracaso. Dado que fracasar es perder y perder es dejar de vivir. La rendición es lo contrario, es entregarse a vivir desde la profundidad de tu ser.

Debilidad
Rendirse se suele entender como ser débil. Tanto en hombres y mujeres, la experiencia de debilidad o vulnerabilidad, es aún tabú por más que sepa la importancia de llorar o no siempre mostrarse fuerte. Hay un tabú con uno mismo, de que estando débil, lo más probable que desees esconderte o que ese momento de vulnerabilidad, al estar el niño o niña interna en una de sus máximas expresiones, evitemos una mirada enjuiciadora o explicar porque nos sentimos así. Rendirse sería asumir ser débil y asumir ser débil, es que no somos fuertes y otros si lo son. Esa trampa mental de protección, impide que la rendición gane fuerza en lo que es más grande que uno mismo.

Incertidumbre (Interna)
No saber qué es lo que te pasa, ni cual es el siguiente paso a dar, hacen de la rendición una ventana directa a una incertidumbre, sobre todo interna, que hace que la ansiedad y angustia suban al querer respuestas, en un espacio donde hay más vació y la gran posibilidad de estar presente. La incertidumbre sería el mejor amigo de la rendición, dado que rendirse es entregarse al misterio y del misterio comenzar a sentir nuevas señales.

Rendirse como opuesto a Avanzar
Con el deseo de avanzar, evolucionar y seguir adelante sin detenerse o apegarse, rendirse se transforma de manera automática al no poner consciencia, en un enemigo que me hará estancarme o detenerme, cuando se supone que tengo que avanzar ¿Quién dijo que evolucionar no incluía parar? Es ahí una gran enseñanza de que la pausa es parte de crecer y avanzar, que la rendición es parte inseparable del real avance hacia una mayor verdad en el interior y en el mundo.

Esta son solo algunas de decenas de miedos o resistencias que emergen al momento de estar ante la experiencia de la rendición.
Recordemos que no es algo que nos enseñen en la educación, sino que viene principalmente al llegar a algún limite y no nos quede más opción que rendirnos. De ser la ultima opción, puede ser la primera. Es ahí el giro hacia la sanación.

Existen a su vez diferentes niveles de rendición relacionados a los ámbitos con que nos relacionamos. Solo mencionaré algunos para introducir este infinito tema

a. Rendición Mental/Emocional/Corporal
La rendición mental de dejar ir nuestras creencias y certezas sobre como tienen que ser las cosas y nuestras conducta, para dar paso a lo nuevo. Emocionalmente sería abrazar ese miedo, pena e incluso dolor de estar experimentando la rendición, y acogerlos con la consciencia para vivirla. Corporalmente es dejarse caer como un acto simbólico con la vida. Hace poco pase una semana enfermo sin poder moverme de la cama, y con decisión me iba rindiendo con mi cuerpo, para que la velocidad de recuperación fuera diferente.

b. Amor
Rendirse al amor que sientes o llega a ti, es una entrega la mayor parte de las veces con miedo, de ese sentir. Nada te asegura que no saldrás herido o que no te abondaran. La rendición sería la completa aceptación de lo que estás sintiendo, llegando al punto de sentir que no es solo con potenciales parejas, sino con la vida donde el amor se pone en juego.

c. Naturaleza
Esa capacidad de entregarse y rendirse a los ritmos de la naturaleza interna de acción y pausa, de abrir y cerrar, que van en constante movimiento. La rendición con la naturaleza, es la entrega al ritmo de vida que esta constantemente en una autoregulación y equilibrio. Escuchar y confiar, son elementos de este tipo de entrega con la naturaleza interna y la que te rodea, para estar sintonizado con la vida en si misma.

d. Cambios
Ya se sabe que lo único constante en la vida son los cambios. Sin embargo, hay relaciones, situaciones y ciclos que van llegando a su fin donde la rendición para que terminen su paso por tu vida, es esencial. A mayor rendición en los cambios, mayor capacidad de adaptación y nuevo orden para continuar creciendo. El cambio no pide permiso, el cambio pide espacio y confianza.

¿Por qué es importante recuperar la capacidad de Rendición?
Porque la rendición conlleva entrega, lo cual influencia en la calidad de tu salud, vínculos, decisiones y confianza.
La sanación como la capacidad de soltar lo que ya no es necesario en ti, darle amor a las partes de ti que lo necesitan y la generación de un vinculo nutritivo contigo mismo y la vida, la rendición es la llave, la clave para poder llevarlo a cabo. Es ahí que es una de las mayores puertas de sanación.

La rendición en sus múltiples niveles apoya y fortalece la autoregulación de tu ser y lo que te rodea. Siendo a su vez una poderosa aliada de la voluntad, fuerza, propósito y la capacidad de sostener.

Al rendirme confío en una voluntad más grande que moviliza la vida; a una fuerza sin lucha, sino en más entrega y energía; el propósito de ser alimentado por sincronías, cambios y mensajes constantemente de esa misión y vocación de vida; y sentir de manera profunda ese sostén de la vida, accesible para todos.

La rendición como una puerta a la sanación y a la conexión de estar vivos.

Con cariño

Benjo Podlech

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